No me entendáis mal. Llega este mes y tengo emociones contrapuestas. Me gusta porque sigue haciendo buen tiempo, no hay tanta gente en todos lados, los días siguen siendo largos, etc. Pero con él se acaba el verano, se acaba el relax, las noches largas y volvemos a la rutina.

Las mamás y los papás regresamos a trabajar y los niños vuelven a sus clases. La vuelta al cole puede ser traumática o más llevadera, según te lo plantees. El fin de las vacaciones de verano requiere adaptación a nuevos horarios, a las clases, a los nuevos profesores, …

 

Además , si a esto le sumamos que muchas mamás y papás lleváis meses cuidando a vuestros bebés y os incorporáis a trabajar tras la baja maternal/paternal o tras un período vacacional extenso, a la depresión postvacacional le tendréis que añadir un inmenso sentimiento de culpabilidad.

Pero, vamos paso a paso. En este post os queremos dar algunas pautas para conseguir que la vuelta al colegio sea más sencilla para todos.

 

Pros y contras de la vuelta al cole

Seguro que muchas de vosotros os sentís como yo. Cuando se acerca el final de curso deseamos coger las vacaciones para pasar más tiempo con nuestros hijos, disfrutar del descanso, del buen tiempo, de los días largos, etc. Sin embargo, según van pasando los días nos vamos cansando de tanto descontrol, echamos de menos tener ratitos para nosotros, poder dejar que otras personas realicen actividades de entretenimiento con nuestros pequeños, no tener que discutir con ellos por los horarios, … Y es que todo tiene sus pros y contras.

VERANO

PROS

CONTRAS

Compartir tiempo con la familia

Demasiado tiempo en familia

Sol, playa/piscina y relax

Calor y no descansar

Noches y días largos

Necesitamos realizar muchas actividades para entretener a nuestros hijos

Libertad de horarios

Descontrol

VUELTA AL COLE

PROS

CONTRAS

Recuperar espacio individual

Culpabilidad por no poder conciliar vida laboral y familiar

Buen tiempo y días aún largos

Calor en la oficina o el colegio

Tardes largas para entretenernos

Demasiado largas

Vuelta a las rutinas

Madrugones

 

Por eso siempre es bueno no llegar a los extremos. Debemos sacar algo de tiempo para nosotros en verano y buscar actividades interesantes para todos. Y cuando regresamos de vacaciones lo mejor es ir adaptándonos poco a poco a las nuevas rutinas y horarios. ¿Cómo? Sigue leyendo…

Período de adaptación. ¿Cómo hacerlo más fácil?

El período de adaptación es como comúnmente se denomina a esas primeras semanas en las que toda la familia se va acostumbrando a las actividades escolares o laborales.

Como madre de dos enanos, con los años he ido aprendiendo a hacer esta etapa más llevadera.

No espero al último día de vacaciones para cambiar los horarios de juego o sueño. Intento al menos dos semanas antes empezar de manera gradual a modificar la hora dedicada al juego y la hora de irnos a la cama. También vamos reduciendo el tiempo que pasamos frente al televisor, móvil, tablet o consola. De esta forma, cuando llega la vuelta al colegio ya no nos cuesta tanto madrugar y no estamos tan cansados.

Aun así, las primeras semanas escolares seguimos las pautas que nos dan en la escuela para que los peques se adapten mejor. Ellos, aunque ya tengan experiencia, deben volver a acomodarse a sus clases, a compartir tiempo con sus compañeros y profesores y, sobre todo, a sentirse seguros en ese ambiente.

Si eres de las/los mamás/papás que por primera vez se separan de su hijx y la vuelta al cole te genera miedos, no te preocupes, es normal. Todos debemos pasar por ahí. Los primeros días te sentirás fatal, pensarás que lo estás haciendo mal y que has abandonado a tu pequeñx. Es probable que al dejarlos en la guardería o colegio se te escape alguna lágrima cuando tu niñx entre de la mano de la profesora en su clase. Lo confieso, yo lloré 😭.

Tendrás que aprender también a dejarlo llorando. Esta será una de las cosas más difíciles de superar. Por tu cabeza pasarán pensamientos como:

«pobre, lo dejo aquí, con lo bien que ha estado siempre conmigo”

¿le provocará esto un trauma?”, “¿le harán daño o se caerá?”

Si hemos criado a nuestrx hijx con apego seguro, esta etapa será más llevadera y él/ella aprenderá rápidamente que, aunque los dejemos unas horas, pronto volveremos. ¿Cómo nos daremos cuenta de que ya lo han superado? Es fácil. Cuando poco a poco lloren menos al llegar al centro escolar, no se giren para decirnos adiós o incluso se les ilumine la cara al ver a sus profesores o compañeros. Y en ese momento pensaremos:

ya se ha olvidado de mí y no me echa de menos”

se ha hecho mayor”

La vida de los padres, ¡qué dura es! 😬😜

Aprende a conciliar y no te sientas culpable por ello

Sobre todo, las madres, pero también muchos padres, nos sentimos culpables cuando volvemos de las vacaciones. Y es que el pasar tanto tiempo en los períodos de descanso con nuestros pequeños y desear volver a la rutina cuando ya llevamos un tiempo nos provoca emociones dispares. Queremos dedicarles tiempo y también queremos tener tiempo para realizar nuestras tareas o actividades en familia o individuales. Si en algún momento descompensamos alguna de estas parcelas seguramente se despertará en nosotros un sentimiento de culpa que no nos dejará disfrutar de ellas.

Al volver al trabajo, en España en particular, la parcela que dedicamos al ámbito laboral nos resta mucho tiempo de pasar ratos con la familia. ¡Ojalá algún día cambie esto!

Antiguamente, el cuidado de la familia era cuestión de las madres. Aunque hemos avanzado, esta sigue siendo una tarea que muchas de nosotros realizamos. La reivindicación de nuestros derechos como mujeres y, sobre todo, como mujeres trabajadoras, nos han forzado (o nosotras mismas nos creamos la obligación) a llegar a todo. Nos hemos cargado en la mochila el deber de llegar a todo, de ser súper-mamás y nos sentimos mal si en algún momento no somos capaz de hacer frente a todas esas responsabilidades.

Recuerdo cuando Lucija y yo empezamos con nuestro proyecto de Recién Mamá y tuvimos que dedicarle muchas horas hasta que lo definimos completamente. Me iba a dormir y no conseguía coger el sueño porque, aunque la ilusión de ser mamá emprendedora me encantaba, me sentía muy mal por no prestar atención a mis hijos como antes.

A mí me pasó y seguro que a vosotras también. Pues bien, no somos perfectas. Además de madres, somos personas y tenemos límites, enfermamos y nos cansamos. Y no somos peores mamás o mujeres por ello.

Debemos aprender a gestionar estas emociones y a permitirnos NO llegar a todo. Y, una vez consigamos esto, tendremos que aprender a pedir ayuda y a delegar tareas familiares. ¿En quién? Pues principalmente en nuestra pareja, porque él o ella tiene también sus responsabilidades para con la familia, hijxs e incluso contigo.

Entre todos, tenéis que hallar la forma de encontrar tiempo para compartir, quizás con actividades los fines de semana o hablando con los jefes para fijar horarios que os permitan pasar más horas diarias juntos.

¿Te has sentido así en algún momento? Nos gustaría que nos contaras cómo lograste superarlo porque así podremos aprender todas.

¡Gracias por leernos, compartir y mucho ánimo para afrontar esta etapa!